El formato dúo es bastante más cómodo, en cuestión de logística, que ir la banda al completo. Uno de los pros es que podemos ir en tren tranquilamente porque hay poco equipo y lo podemos llevar entre dos o tres personas.
Al llegar, un clima muy agradable y una prueba de sonido rápida, eficaz y sin incidentes. Lo pasamos la mar de bien viendo a los Ed Wood Lovers, que salieron a darlo todo e hicieron un concierto con un set fantástico, cada día soy más fan.

Luego llegamos nosotros, estrenando un ordenador que nos dio bastantes problemas. Siempre he sido partidario de no llevar ordenadores en los directos, no sé por qué, fallan. Pero bueno, fue un problema menor ya que la gente estaba entregadísima y cantándoselo todo de principio a fin.

Yo estuve recorriéndome el amplio escenario, bajando al público e incluso cantando desde los camerinos. Creo que ha sido de los conciertos en los que más me he movido de nuestra historia. Como ejemplo una pequeña muestra que he encontrado en YouTube:
Mil gracias a Toño por respetar nuestras peticiones de escenario a la perfección, por invitarnos a cenar y comer de lujo, por llamarnos para ir a tocar a la mítica sala Camelot y por el impecable trato, tanto de él como del resto de su equipo. A Carlos por su lámpara y a Diana por su asistencia al volante. También a todos los asistentes que fueron muy participativos e hicieron de aquello una fiesta bailonga, que es de lo que va este formato dúo que estamos llevando. Y al fantástico hotel-restaurante Patilla, que es fantástico. Me gusta la palabra fantástico.

La semana que viene... Valladolindie.





















