Próximamente...

Ya queda menos. En breve os mostraré la portada final, estamos ultimando detalles y pendientes del capítulo IV: la masterización. Permanezcan atentos.

Grabación y mezcla, Peligros, Granada, capítulo III

Poco a poco vamos avanzando. Ahora estamos en los estudios Producciones Peligrosas en Peligros, un pueblo de Granada. Santi ha llegado, así que ahora estamos él, Toño, Carlos (el técnico que ya os enseñé en la entrada de La Alpujarra) y yo.

De vez en cuando pasa alguien a visitranos por el estudio. Es extraño, el 95% de los encuestados hasta ahora dicen que el disco es fantástico, el otro 5% suelen ser amigos a los que no le gustaba nuestra música. Digo esto porque normalmente siempre encuesto a amistades íntimas, familiares y algunos compañeros de trabajo, y solía tener un resultado de un 60%, como mucho 70%, cosa que tampoco está mal, pero lo que está pasando en este disco es inaudito en nuestra carrera y no sé qué pensar al respecto.


Hemos acabado de grabar la cositas que nos faltaban, que incluyen instrumentos acústicos varios como saxofón, flexitone, triángulo, harmónica, campanas, palmas, panderetas, el glockenspiel que me dejó la Cris (en la foto de arriba, con el set de Clovis puesto en pequeñito a la izquierda), pianos eléctricos y alguna colaboración estelar que más adelante comentaré. También hemos regrabado la voz de dos canciones, las canté cuando estábamos grabando en La Alpujarra pero no estaba contento. Estaban afinadas, sí, pero la afinación no es todo ¿De qué sirve una pista de voz bien afinada cuando no transmite nada? pues eso, de nada. Así que me he preocupado más de la interpretación, hala.

Por cierto, las voces... un tratamiento diferente al resto de los discos, con una única voz de protagonista, esto es sin doblarla más veces, que es un recurso muy utilizado ya que ayuda a que suene "mejor", y muchas harmonía vocales y coros. Estoy especialmente satisfecho de estas grabaciones, ya que es la primera vez que me escucho una vez grabado y me gusto, hasta el momento no me resultaba agradable el oirme a mí mismo, nunca me he sentido seguro en el papel de vocalista. Ahora he puesto el alma cantando cada canción y me he dejado los sesos pensando harmonías vocales efectivas a la par que bonitas, tanto años oyendo a Abba y los Beach Boys tenían que dar su fruto.

Me costó un rato reparar este Space Echo... pero al final lo conseguí. Suena precioso.

Las mezclas. Estamos mezclando todo con una mesa MCI de 1972. Todos los efectos son de los 60, 70 y 80, delays de cinta, reverberaciones de placas y muelles, previos y compresores a válvulas. el récord de antigüedad lo ostenta el saxofón con el que grabó el gran Toto Fabris, que data de 1954, había efectos y máquinas más actuales disponibles, pero nos hemos decantado por lo vintage sí o sí.

Toto Fabris con su saxofón y Pablo Sánchez, copropietario del estudio y técnico de talento.

Lo malo de mezclar en este sistema es que una vez mezclada una canción no se puede volver a ella porque hay que cambiar todos los canales y parámetros, recablear y hacer el routing para la siguiente canción, vamos, como se hacía antes de la llegada de la mezcla digital en Pro Tools. Lo bueno es que suena bastante mejor, con más magia, con un sonido más añejo y encantador. A día de hoy llevamos cinco canciones y estamos encantados con los resultados. Suena... eso, mágico. It's like a merry-go-round.

Carlos se encarga de hacer una fotografía de la mesa y de todos los efectos después de acabar cada canción, por si en algún momento hay que corregir algo de última hora.

Tonio y yo nos hemos comido unos cuantos shauarmas, los primeros días acabábamos tarde y era lo único abierto que había. Hay un par en la calle Elvira, Granada, realmente buenos. Mientras tanto nos repartimos en casas de amigos para dormir, yo me quedo con el abuelo Jota, como viene siendo habitual desde hace años.
Este post va dedicado a Martina, por cierto. A quién ya dediqué una canción en un concierto mientras estaba en la tripa se su madre, la siempre divertidísima Clara, la señora de Frank, el que recitó en su día aquello de "Los pases en perpendicular incitan a la presión, pero es que este chico es un genio del esférico".

La conexión wifi en la que estoy no me deja hacer mucha virguería, así que sólo he conseguido subir este vídeo de la colaboración de Toto.

Hay más cositas jugosas grabadas, cuando me sea posible las subo. En unos días Acabermos las canciones que nos faltan y llevaremos el disco a masterizar... ya va quedando menos.

Me voy al estudio, que hoy estamos haciendo "Cerca", una de la más bonicas del disco. Agur!

Grabación: Sofía, Bulgaria. Capítulo II

Seguimos.

Después de un par de sustos tanto la noche antes como la mañana antes de embarcar, que ya contaré en el capítulo "Penurias, zancadillas y vicisitudes varias", conseguimos subir al avión.

El viaje fue de lo más ameno y animado, quizá de los más que haya tenido en años. El amigo Javier Geras encargó una botella de Merlot a las azafatas. Minutos antes nos habían ofrecido uno marca SabeDiosQué, gentileza de Bulgaria Air, pero era bastante chungo. Y claro, eso había que arreglarlo.

Yo, en una verdadera exhibición de ineptitud, me derramé el vino tres veces encima. Después de unos cuantos vasos y una vez acabada la botella, se negaron a servirnos más. No sé como luego Melendi monta las que monta con tales restricciones.

Sofía es una ciudad que me conquistó nada más bajar del avión. Tiene ese algo de decadente tan característico de las ciudades del este que me pirra, nevaba sin parar y llegamos a saborear temperaturas de -18º. Grabábamos al día siguiente así que nos dedicamos a comer bien (muy muy bien) y a darnos una vuelta por la ciudad. Yo me retiré al hotel mientras el personal se piraba de fiesta, y es que pretendía dormir mucho y bien para el día siguiente, el de la grabación. Craso error: no pegué ojo, como bien demuestran mis ojerazas en los vídeos de abajo.

José Sánchez-Sanz tomó las riendas en este asunto. Él ha hecho los arreglos de cuerda de nuestras canciones, y él mismo dirigió a la orquesta.

En la comida antes de ir al edificio de la Radio Nacional Búlgara, estuvimos revisando partituras e incluso haciendo alguna modificación de última hora.

El chófer nos condujo hasta el edificio en cuestión, y una vez allí nos dirigimos al estudio número uno, el más grande. Yo me perdí por los pasillos, pero no me importó.

La sala es inmensa. Los treinta y ocho músicos, repartidos en cuatro secciones, dos de violines, una de viola, y otra de violonchelo, el técnico y todo el equipo habitual de la sala fueron llegando y a las ocho en punto empezamos a grabar "Justicia cósmica". Impresiona mucho ver a tanta gente trabajando para ti, sobre todo porque Santi y yo solemos estar acostumbrados a hacer la cosas solitos y digo tanta porque había varios técnicos de microfonía, de mezcla y de grabación, asistentes de producción e incluso una traductora castellano-búlgaro para Jose. Unas cincuenta personas, vaya.

La sala de control era grande y amplia, con un inmenso reloj que marcaba lo que quedaba de sesión. Conseguimos grabar las nueve canciones que teníamos planeadas en el tiempo requerido, el disco tiene doce canciones, pero hay tres que van sin orquesta, las concebimos así. Javier Geras estuvo revisando las partituras a la vez que Jose Sánchez-Sanz dirigía. Tonio Martínez estaba al lado de Vlad Bojadjiev, el técnico del estudio, Santi y yo revisábamos, comentábamos y decidíamos.



Paseíto por la sala cinco minutos antes del comienzo.



Esta se llama "Cumpleaños feliz".

Fue una sesión maratoniana y acabamos tarde, así que después de la cena caímos rendidos, en pocas horas teníamos que volver a Madrid.

El plan de ahora es irse a otro nuevo estudio a Granada a grabar las voces que quedan, alguna percusión, coros, pianos y alguna que otra cosa más. Este mismo sábado me voy con Jose, Tonio ya está allí, y en unos días vendrá Santi y puede que Javi a ver las mezclas finales. Esta siendo un NO PARAR. Por cierto, disculpen ustedes las barbuzas, no ha habido mucho tiempo para afeitarse, como pueden observar.

Continuará